EL IMPORTANTE PAPEL DE LAS PROFESIONES EN LA RECONSTRUCCIÓN TRAS LAS CATÁSTROFES, EJE CENTRAL DE LA PARTICIPACIÓN DE UNIÓN INTERPROFESIONAL EN EL CONGRESO NACIONAL DE MEDIO AMBIENTE (CONAMA2024)

Date: Dec 06, 2024
  • Esta es la 9ª ocasión en que UICM, a través de su Comisión de Medio Ambiente, participa activamente en esta cumbre del Medio Ambiente, que la Fundación CONAMA celebra bienalmente en Madrid.

Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid (UICM) –integrada por 42 Colegios que representan a cerca 400.000 profesionales colegiados de los sectores de Ciencias, Economía, Jurídico, Sanitario, Social, Arquitectura e Ingeniería- participó el pasado 5 de diciembre, a través de su Comisión de Medio Ambiente, en el 17º Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA2024), analizando el papel de los profesionales en la gestión de desastres y la reconstrucción posterior, en el transcurso de una actividad especial, en la que participaron destacados representantes de distintas profesiones.

El presidente de UICM y decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, Eugenio Ribón, inauguró la sesión recordando a las víctimas de la reciente DANA en la Comunidad Valenciana, subrayando el compromiso de las profesiones madrileñas con la reconstrucción de las comunidades afectadas.

En línea con el lema del Congreso, “Compartir para avanzar”, en su intervención, Ribón destacó la importancia de la coordinación interprofesional para hacer frente a las consecuencias de los desastres naturales y aseguró que “la cooperación entre profesionales, administraciones y la sociedad civil es más crucial que nunca”.

El presidente resaltó que “situaciones como la acaecida en la Comunidad Valenciana nos recuerdan la fuerza implacable de la naturaleza, pero también la importancia de sumar conocimientos y trabajar de manera multidisciplinar para prevenir, mitigar y reconstruir tras estos eventos”, poniendo en valor que a través UICM es posible un tratamiento multidisciplinar de numerosos aspectos, al incorporar perspectivas comunes y globales de todas profesiones.

En ese sentido, Eugenio Ribón señaló tres principios fundamentales a la hora de afrontar catástrofes desde el ámbito de las profesiones: coordinación, predisposición y agilidad. “La coordinación es esencial para que los distintos actores, desde los servicios de emergencia hasta las entidades de apoyo social, trabajen juntos de forma eficiente. La predisposición, por su parte, implica un compromiso inquebrantable de todas las partes para actuar con rapidez y determinación. Y, finalmente, la agilidad es clave no solo para reaccionar de inmediato, sino para hacerlo de manera estructurada y eficaz, utilizando al máximo los recursos disponibles”, explicó.

En su intervención, el presidente quiso, igualmente, destacar que la reconstrucción tras una catástrofe no es solo un proceso técnico, sino profundamente humano, por cuanto “detrás de cada acción técnica o administrativa, hay personas que enfrentan pérdidas, miedos e incertidumbres” por lo que señaló que “el trabajo de los profesionales debe estar guiado por la empatía y la solidaridad, asegurándonos de que nadie quede atrás”.

Para finalizar, Ribón destacó también la labor de la Comisión de Medio Ambiente de UICM, activa desde 2003, como un espacio de referencia en sostenibilidad y acción frente al cambio climático: “Este grupo no solo ha sido un foro de reflexión, sino también un motor de acción concreta”.

Un enfoque multidisciplinar

El evento, que se organizó en bloques temáticos, contó con tres mesas de debate por sectores de actividad: el sector jurídico, económico y social; el sector sanitario y de ciencias; y el sector de arquitectura e ingeniería, compartiendo en cada bloque los expertos que conformaron los mismos, sus perspectivas y propuestas de soluciones concretas para gestionar y prevenir catástrofes.

Iñigo Pérez-Baroja, decano del Colegio Oficial de Químicos de Madrid, en su calidad de responsable de la Comisión de Medio Ambiente de UICM, fue el encargado de presentar la actividad y moderar las diferentes mesas. Previamente a dar paso a las mismas, quiso destacar la importancia de que los Colegios Profesionales, trabajen unidos bajo el paraguas de la Comisión de Medio Ambiente de UICM, resaltando la potencialidad del talento experto que reside en los técnicos de los Colegios, y señaló que “ante situaciones como la de Valencia hay que trabajar unidos, para dar respuesta a los afectados”.

Profesiones del sector jurídico, económico y social

En la primera mesa redonda, los intervinientes analizaron la cuestión desde el punto de vista de las profesiones del Sector jurídico, económico y social.

Amelia Pérez, decana del Colegio de Economistas de Madrid y Tesorera de UICM, señaló en su intervención que, actualmente, “la mitad de los desastres naturales, tienen relación directa con el agua”, destacando el impacto económico de este tipo de catástrofes y recordando que “prevenir siempre es menos costoso que reparar”. En ese sentido, subrayó la necesidad de planificar inversiones en infraestructuras preventivas y fortalecer los planes de emergencia para proteger a los colectivos más vulnerables, por cuanto las consecuencias de estas catástrofes son humanas, de biodiversidad y económicas y hay que poner soluciones sobre la mesa.

Por su parte, Alberto Martínez, vocal de Junta de Gobierno y coordinador de la Comisión de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Colegio Profesional de Ciencia Política, Sociología, Relaciones Internacionales y Administración Pública de la Comunidad de Madrid, puso de manifiesto durante su intervención el gran impacto social que ha tenido la reciente DANA (pérdida de vidas humanas, pérdida de hogares, pérdida de empleo, aumenta el grado de pobreza, el grado de hambruna, el grado de vulnerabilidad, el acceso a agua potable y saneamiento…). En ese sentido, señaló que “los riesgos sociales por las catástrofes naturales deben concienciarnos sobre la necesidad de un mayor peso del impacto social en la legislación y la formulación de políticas públicas medioambientales y de cambio climático, teniendo en cuenta a los más vulnerables”.

Para cerrar este primer bloque, Alberto Dorrego, presidente de la Sección de Derecho Administrativo del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, recordó que ante una catástrofe como la acaecida, los afectados sufren problemas legales de diferente índole que las distintas administraciones y organismos jurídicos tiene que atender. En ese sentido, reflexionó sobre las “lagunas” en el sistema de protección civil: “Nuestro modelo de gobernanza requiere transformaciones significativas, incluyendo reglas claras sobre quién lidera las operaciones y cómo se coordinan las legislaciones entre niveles de gobierno”.

Profesiones del sector sanitario y de ciencias

En el Bloque correspondiente a la visión de las profesiones del sector sanitario y de Ciencias, Olga Cures Rivas, tesorera del Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, puso de relieve el impacto de las catástrofes en el ámbito sociosanitario, poniendo el foco en “la importancia de garantizar que pacientes que necesitan tratamientos esenciales puedan recibirlos” y, en ese sentido, recordó que, tras una catástrofe, la interrupción de los tratamientos como la diálisis, psicológicos, o la asistencia a domicilio a personas mayores, afecta directamente a las salud de las personas.

Desde el ámbito psicológico, Sandra Pérez, co-coordinadora del Grupo de Trabajo de Psicología de Urgencias, Emergencias y Catástrofes del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, subrayó la necesidad de apoyo emocional tras una catástrofe, indicando que, pese a que la frustración y sentimiento de culpa por los afectados es muy grande, “más del 70% de las personas se recuperan sin problemas si reciben la ayuda adecuada en el momento oportuno”.

Por su parte, José Manuel González, vocal de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Químicos de Madrid, abordó la cuestión desde la visión de la ciencia antes y después de la catástrofe, señalando que, “aunque los desastres naturales son el resultado de procesos geológicos y atmosféricos que se producen en la Tierra y no se puede evitar su ocurrencia por completo, en base a la información y los datos disponibles, sí se pueden tomar medidas para prevenir y minimizar sus efectos”. Asimismo, subrayó que con base en su “competencia técnica y en su capacidad de gestión, los colegios profesionales deberían formar parte de todo proceso de recuperación frente a una catástrofe natural”.

Para concluir el bloque, intervino Lorenzo Vidal, Vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad de Madrid, quien expuso, a través de distintas experiencias, la importancia de la actuación de los profesionales de su colectivo profesional sobre todo en la prevención de las consecuencias de los desastres naturales de esta índole y en la posterior recuperación de las zonas afectadas.

Profesiones del sector arquitectura e ingeniería

Por último, el tercer bloque abordó la cuestión desde el punto de vista técnico de las profesiones del sector arquitectura e ingeniería.

Óscar Carballo, decano del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, destacó la importancia de evitar construcciones en zonas de alto riesgo: “El problema no es solo la naturaleza, sino las decisiones urbanísticas que perpetúan el riesgo”. Asimismo, señaló algunas medidas a tener en cuenta a futuro, como el mantenimiento y limpieza de cauces, del alcantarillado o la correcta ordenación del territorio.

Por su parte, Francisco Javier Soto del Río, vocal del Colegio de Ingenieros de Caminos. Demarcación de Madrid, señaló que el riesgo cero no existe y que “la planificación estratégica es clave para mitigar el impacto de fenómenos extremos”. Asimismo, subrayó la importancia de que el urbanismo en las zonas inundables, sea el adecuado a su morfología y situación.

Para finalizar esta tercera mesa, José Luis Hernández, presidente de la Delegación del COIIM en Zamora, compartió, en un relato lleno de humanidad, su experiencia en primera persona en las tareas de ayuda tras la DANA en Valencia. En su exposición, relató las largas jornadas de trabajo, la toma de decisiones y la coordinación del equipo de la Diputación de Zamora, mostrando cómo la combinación de conocimientos técnicos y compromiso humano puede marcar la diferencia en situaciones extremas. En su relato, expuso la imagen devastadora de la situación “el olor, la humedad y la destrucción se colaban por todas partes, era como un estado de guerra”, poniendo de manifiesto el gran impacto emocional y personal de la catástrofe para los afectados “dejamos de llamar basura a los enseres que llenaban las calles; ya que, en realidad, eran toda una vida de muchísimas personas”. Ayudar en la limpieza no solo era despejar calles, era devolverles algo de dignidad”

Tras un interesante coloquio con el público, la actividad concluyó con el ofrecimiento de las profesiones para integrar su experiencia y conocimientos técnicos en las políticas públicas, de cara a contribuir a la reconstrucción tras catástrofes de este tipo y a la prevención de las mismas, para que la toma de decisiones se pueda hacer desde la base del conocimiento técnico y éstas sean sostenibles, resilientes y centradas en las personas.